Posts tagged ‘Poesía’

Libro del día: 200 años de poesía argentina

200 años de poesía argentina

Jorge Monteleone (comp.)

Editorial Alfaguara

975 pág.

La poesía que construyó la patria en dos siglos

“200 años de poesía argentina” echa una nueva luz sobre la historia de este género.

Por: Ezequiel Alemián

Fuente: Revista Ñ 18-06-2010

Desde que la Asamblea del año 13 declaró a la Marcha patriótica, el poema de Vicente Fidel López, como Himno Nacional argentino, la poesía viene dialogando intensamente con el Estado nacional.

Celebrando el Bicentenario, acaba de aparecer 200 años de poesía argentina, una antología monumental (más de mil páginas, más de 200 autores) que sigue la relación de los poemas no sólo con la Historia sino con otra gran cantidad de debates y preocupaciones que recorren los textos, dando forma a lo que Jorge Monteleone, responsable del libro, define como una “antología de antologías”.

200 años de poesía argentina se inscribe en la tradición de las grandes antologías de poesía local, como la Antología de poetas argentinos, de Juan de la Cruz Puig, hecha para el Centenario de 1910, y como la Antología de la poesía argentina de 1979, que hizo Raúl Gustavo Aguirre. Sin embargo, el libro de Monteleone, investigador especializado, presenta algunas innovaciones en la organización del material.

-¿Qué zonas de la poesía local no demasiado puestas en relieve destaca esta antología?
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-Intento poner en un lugar central a Baldomero Fernández Moreno, para que recupere su huella histórica y deje de ser leído como un poeta sencillita, término peyorativo que le quedó pegado. Pongo más en el centro a Raúl González Tuñón; creo que no se lo leyó como se debería. También me importó destacar la irrupción de las poetas mujeres a partir de los ’80, la construcción de un sujeto poético nuevo que hacen, y que abrió el camino a dos generaciones de poetas más jóvenes. Y quise incorporar a los poetas del tango, en un gesto muy deliberado, porque creo que hay ahí formas de la poesía popular que dialogan con la poesía letrada.

-A propósito del Bicentenario, ¿qué relación hay entre la poesía y la idea del Estado?
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-La poesía argentina forma parte de la constitución de la Nación desde su independencia.
Durante el siglo XIX, las vidas privada y pública del poeta estaban muy mezcladas, ya sea que se estuviese contra el Estado o a favor de su consolidación. A fines del XIX, el poeta se autonomiza, puede hablar en primera persona de un episodio íntimo. Ahí se desprende de su confluencia con el Estado. Después, las manifestaciones son múltiples: Borges en contra del Estado nacionalista del ’40, del que surgirá el peronismo, Leónidas Lamborghini en contra el Estado que derrocó a Perón, la poesía contra el Estado criminal de la dictadura, no referencial, como la de Diana Bellesi. Este año salió un libro de Mario Sampaolessi sobre Malvinas, la primera lectura conjunta de los elementos que tenemos en el imaginario sobre Malvinas.
Está incluido.

-La antología es que ha sido organizada según la idea de “constelación”. ¿Cómo es?
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-Todos los poemas de un poeta forman una pequeña antología de su obra. A la vez, los poemas de un poeta se vinculan con los de otro, formando varias antologías dentro de la antología.

-¿Cuánto le llevó hacer el libro?
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-Un año, con un equipo de trabajo, y a costa de un gran esfuerzo para conseguir los libros. La Argentina conspira contra una lectura ordenada de la poesía.
Las bibliotecas personales son más importantes que las públicas. Finalmente, el 90% de la antología está hecha con mis propios libros.

21 junio, 2010 at 5:28 pm 1 comentario

Libro del día: Horla City de Fabián Casas

La Editorial Emecé acaba de editar la poesía reunida de Fabián Casas desde 1990 hasta la actualidad.

Les presentamos una entrevista al autor de Ocio publicada recientemente en Página/12 y adjuntamos, al final, un par de links.

Horla City y Otros

Toda la poesía 1990-2010

Fabián Casas

Editorial Emecé

216 páginas

$65

“No puedo escindirme de quienes escribieron conmigo”

El poeta, novelista y periodista asegura que las nuevas generaciones de escritores se sienten muy observadas, al contrario de lo que pasaba con la suya, que no tenía difusión. Y dice que la compilación de sus poesías “no es una conclusión”.

Por Silvina Friera

Fuente: Suplemento Espectáculos de Página/12 27-05-2010

Fabián Casas cumplió en abril 45 años, “la velocidad de los discos lentos”. Su voz reposada, como si se adaptara a las “revoluciones” del comentario, festeja el anacronismo de tener la edad de una reliquia que sólo perdura en su memoria. Y en la de otros, pero que empiezan a peinar canas o andan en eso. Cuando tenía 24, un carnet de conducir y la certeza de que todo había empezado por su viejo –“el mandril”, tanto o más amigo del actor y “cuervo” Viggo Mortensen que su hijo–, escribió: “Tensar los poemas como en una catástrofe se ha convertido ahora en mi segunda naturaleza”. Esa naturaleza, entonces un tanto punk, se plasmó en un puñado de versos que aún resuenan en sus primeros lectores y en los poetas y amigos de la revista de culto 18 Whiskies, que sólo duró dos números: “No todos podemos zafar de la agonía de la época”. “Yo también prefiero morir antes que envejecer”. “Parece una ley: todo lo que se pudre forma una familia”. Horla City y otros (Emecé), la poesía reunida de Casas desde 1990 hasta la actualidad, está sobre la mesa del bar de Palermo. Son veinte años, que es mucho, en cinco libros (más el bonus track de un ensayo titulado “La voz extraña”), en apenas un poco más de 200 páginas.

Cuando repasó sus libros para reunirlos, Tuca (1990), El salmón (1996), Oda (2004), El Spleen de Boedo (2005) y el inédito Horla City (2010), los recuerdos vitales se materializaron con la fuerza de lo absoluto. “En la época de Tuca venían mis amigos a mi casa. Vivía con una mujer y un gatito, y estábamos todo el tiempo ahí. Trabajaba los poemas, trataba de corregirlos, de achicarlos, porque estaba muy inseguro”, cuenta Casas, mientras dos anillos de plata en su mano derecha avivan la luz de esas escenas del pasado. “La escritura es importante, forma parte de mi vida, pero no les doy tanta bola a los libros”, dice el poeta en la entrevista con Página/12.

–Cuando se habla de poesía reunida o completa, se piensa en etapas que se cierran.

–No lo veo como una conclusión. Seguramente voy a escribir más libros de poemas. O tal vez no. Empecé a escribir pensando que quizá mi lector no iba a existir nunca en el tiempo que me tocara vivir. Aparte me considero más lector que escritor. Me encanta leer, pero no escribo todo el tiempo. Si alguien viene y me dice que me van a prohibir escribir, la pasaría mal aunque me la bancaría. Pero si me prohibieran leer, sería terrible. Leo sin parar y al tun tun, de todo: ensayos, filosofía, y soy fanático del género biografías. La escritura es algo físico, emotivo; me gusta escribir, me produce placer publicar libros, pero las cosas que realmente me importan en la vida no tienen que ver con eso. Sí tienen que ver cuestiones que son previas a publicar. Por ejemplo, cuando estaba con mis amigos de la revista 18 Whiskies leyendo y comentando a T.S. Eliot, a (Antonio) Cisneros. Para mí, eso fue central; son los rituales que hacen que puedas seguir viviendo.

Tuca arranca con un epígrafe de Tita Merello: “El ejército más grande del mundo lo forman los pobres, los enfermos y los desesperados”. Cuando se publicó el libro, Juan Carlos, el padre de Casas, se lo llevó a la entonces octogenaria “morocha argentina”. Asombrada, con el ejemplar en la mano, confesó: “No me acuerdo de haber dicho nunca esto”. Después el padre lo increpó: “¿Esto te lo inventaste vos?” No, no lo inventó el poeta. Lo leyó, no recuerda dónde. Y le pareció genial.

–Es curioso que en su primer libro el epígrafe sea de una artista popular y no de un poeta.

–Estoy atravesado por todo. Puedo estudiar a Lacan, como lo estudio, y también me encantan los artistas populares, como puede ser el mozo de este bar. Ricardo Zelarayán decía que siempre hay que tener el oído atento porque la gente habla con música. Me gustan las personas que no tienen sombras, que son reales. En mi vida prefiero relaciones reales y no relaciones ideales. Me gustan las personas con todo lo bueno y lo malo; eso es lo que hace que las relaciones sean auténticas. Siempre busco cierta densidad en lo que escribo. Si voy a escribir algo que sé que lo estoy escribiendo porque soy mirado, termino sacándolo. Prefiero poner algo que me dé vergüenza, que sea imperfecto sintácticamente, pero que sea real.

–En esos poemas iniciales aparece el sentimiento de “no poder zafar de la agonía de la época”, de “preferir morir antes que envejecer”, que para los poemas son efectivos, pero que quizá hoy no pueda sostenerlo desde lo vital.

–Tenía 23 años y era tan joven que me chupaban un huevo la muerte y todas esas cosas; entonces tenía una relación más irónica. “Prefiero morir antes que envejecer” era una postura más punk, que a medida que pasa el tiempo se empieza a modificar. Identifico en mis poemas situaciones vitales de estar con mis amigos leyendo poesía. Yo escribía y no estaba pensando “esto es la poesía de los ’90”. Cuando me agarró la gran depresión, dejé de leer todo lo que tuviera que ver con depresivos radicales. No podía leer a Céline, a Schopenhauer, a Joaquín Giannuzzi, a Thomas Bernhard, porque ellos me mostraban mi visión del mundo. Antes era una persona que pensaba que el mundo no sirve para nada y que la existencia es absurda. Ahora pienso que el mundo es lo que es, ni bueno ni malo; pero frente a esto hay que tener una actitud de valentía, de amor por tu destino. Y no ser un llorón. Tuca fue el comienzo y estaba buscando mi voz. Cuando me dije, “quiero escribir poesía argentina”, fui a Liberarte y le pregunté a un tipo qué se estaba escribiendo de poesía argentina. Y me dio Alambres, de Perlongher. Cuando lo leí en mi casa me dije: “Siamo fuori, esto no lo puedo escribir, no lo entiendo”. Pasaron veinte años para que pudiera entenderlo. Intenté escribir poemas como Perlongher y me salía cualquier cosa.

Antes de su primer poemario, escribió “dos novelitas que iban para atrás a todo lo que da”, subraya Casas, con esa extraña velocidad que produce rebobinar la película de una vida con el dedo índice de la memoria haciendo zapping. “Me encontré con Giannuzzi, con su libro Señales de una causa personal. ‘Este es el tipo que de alguna manera me está diciendo lo que quiero hacer’ –se dijo entonces–. Empecé a afanarle a Giannuzzi y esas novelas las fui comprimiendo hasta que quedaron los micropoemas de Tuca.” Después irrumpió El salmón y ese hit que es el poema “Sin llaves y a oscuras”: “Es transitorio, me dije;/ pero así también podría ser la muerte:/ un pasillo oscuro,/ una puerta cerrada con la llave adentro, la basura en la mano”. Con Oda, un punto de inflexión, el poeta se alimentó de otros autores. Leyó en inglés y tradujo a T. S. Eliot. “Nos dimos cuenta de que teníamos que leer en inglés, que nos gustaba la literatura en lengua inglesa. Los 18 Whiskies no somos una generación de hijos de diplomáticos, no somos bilingües de nacimiento. Tuvimos que hacer todo a la que te criaste. Eso está en nuestro propio ADN, y fuimos a buscar nuestras tradiciones porque la tradición no te llega porque estás sentado esperando”, agrega sumergiéndose en un “yo plural”, que incluye a Daniel Durand, Darío Rojo y Juan Desiderio, entre otros de los que integraron 18 Whiskies.

–¿Qué leía en los ’90?

–Nosotros leíamos a Osvaldo y a Leónidas Lamborghini, a Giannu-zzi, a Alberto Girri, algo de Gelman; esos eran nuestros maestros, y los clásicos ingleses y la literatura norteamericana. Después cada uno tenía su background, en mi caso la filosofía. No nos interesaban para nada los escritores de Planeta y Babel. El primer Aira nos gustaba. Y sobre todo Zelarayán, que para nuestra generación fue el gran maestro. Y fue central porque nosotros nunca pensábamos en término de “poetas” o “novelistas”. No nos sentíamos limitados, pero porque eso era Zelarayán, que escribía lo que se le cantaba. Ninguno de nosotros queríamos ser Houellebecq ni Paul Auster; queríamos ser nosotros mismos. Y eso nos daba cierta personalidad.

–¿Cuál fue el principal aporte de la literatura inglesa?

–Yo encontraba cierta claridad y trabajo sobre la expresión, como si estuvieran trabajando con materiales químicos peligrosos. La literatura inglesa nos daba una especie de refrenamiento que para nosotros era muy útil. Después cada uno lo adecuaba a su forma de ser; porque no es lo mismo lo que escribe Daniel Durand, que tiene giros más barrocos, que lo que escribo yo. Pero a los dos nos sirvió. Aprendimos a ser muy irónicos con las herencias. Me acuerdo cuando lo conocimos a Leónidas (Lamborghini). Nos leyó los poemas de Odiseo confinado y quedamos turulatos (risas). Fue como si estuviera Dante con nosotros. Pero a su vez dijimos “vamos a afanarle a Leónidas”, porque no era un poeta oficial; para nosotros era un poeta de los ’90, como Zelarayán.

–¿Qué era un “poeta de los ’90”?

–La idea que tengo sobre la poesía de los ’90 no tiene que ver con determinada edad, sino con determinada pulsión de contemporaneidad. Tanto Zelarayán como Leónidas o Giannuzzi nos hablaban en el mismo lenguaje en que estábamos escribiendo y leyendo. Había un gran respeto por sus obras, una devoción, pero a la vez una lectura de igual a igual. Darío Rojo era fanático de Girri y yo me preguntaba por qué le gustaba tanto. Después leí a Girri y me di cuenta de que era un poeta genial. Estábamos ocupados por leer la literatura que se producía y menos preocupados por querer ser, por la cáscara del escritor.

–¿Esa cáscara del escritor sería la diferencia entre la generación de los ’90 y los escritores posteriores?

–No sé, me parece que tiene que pasar un tiempo para saber qué fue lo se movió, lo que interesó. A no-sotros nos favoreció claramente no haber tenido ningún tipo de difusión, salvo en revistas muy marginales o específicas como Diario de Poesía, a diferencia de los que vinieron después. Tampoco teníamos acceso al blog y no nos sentíamos observados. Hoy los escritores saben que son observados y eso debilita sus textos. Cuando los chicos más jóvenes me traen un poema, me doy cuenta de las partes en que ellos escriben de verdad y en las que escriben para la tribuna, para producir efectos. Yo escribía para mí y mis amigos, se los mostraba a mis compañeros de 18 Whiskies y me hacían mierda, me decían la verdad. Eso fue una formación extraordinaria. La literatura es colectiva, la poesía es colectiva. No puedo escindirme de todos los que escribieron conmigo. Y los anteriores, como Jorge Aulicino, que fue un maestro, o Daniel García Helder, escritores de puta madre; tipos que en ese momento para mí eran más importantes que querer imitar a Hemingway.

–¿Qué sucedió con su poesía después de la experiencia de la narrativa?

–Estoy encerrado con un solo juguete, pero a ese juguete lo doy vueltas. Si pudiera resumir mi poesía con una frase diría, como Pappo: “Siempre es lo mismo, nena” (risas). Estoy trabajando siempre lo mismo, pero a veces se convierte en un verso corto, otras en un relato largo o en un ensayo.

–En su último libro, Horla City, se percibe la fascinación que siente por los artesanos. ¿El escritor tendría que hacer su trabajo como los artesanos, que se vuelven invisibles?

–Sí, tal vez un escritor debería construir una obra como se construye un mueble. Algunos escritores levantan ciudades y otros construimos una mesita de luz. Está bien: cada uno tiene que hacer lo que puede.

–Ahora usted tiene tribuna, es observado. ¿Siente que sigue escribiendo para sus amigos de 18 Whiskies?

–Sí, porque cuando estoy escribiendo estoy con ellos. Creo que lo pensamos todos, aunque no nos veamos más. Cuando Durand escribe, estoy seguro de que piensa en cómo lo vamos a leer nosotros. Está en nuestro metabolismo para siempre. La sensación que tengo es la misma. Pero ahora me preguntan cuándo voy a publicar una novela grande. Nunca pensé en eso ni lo puedo pensar. No tengo que escribir la gran novela argentina. No soy el Premio Herralde; soy el Premio Errale (risas). Es más fácil ganar el Errale. Todos mis libros son una comprobación de que puedo ganar el Errale.

Acá Entrevista en Ñ

Un poema


3 junio, 2010 at 2:31 pm Deja un comentario

HOY presentación del libro Revelaciones de Jorge Santkovsky

FEDRO LIBROS y HUESOS DE JIBIA los invitan a la presentación del libro Revelaciones de Jorge Santkovsky


En diálogo íntimo con los textos del autor se leerán poemas de Vincenzo Cardarelli, Quasimodo y Saba, entre otros.

Participan: Roberto Romano, Stella Brandolin, Selva Dipasquale y Paulina Movsichoff.

Lectura + Brindis

a las 19 hs en Fedro

Carlos Calvo 578

San Telmo!

27 mayo, 2010 at 3:46 pm Deja un comentario

Maratón de Poesía!

FEDRO POESIA
presenta

Maratón de Poesía
en el Centro Cultural MOCA
Av. Montes de Oca 169 – Barracas

14 y 15 de noviembre 2009

PROGRAMACION

sábado
14 de noviembre

a las 18
Carolina Esses
Jorge Estrella
Gustavo Gottfried
Silvia Jurovietzky
Verónica Laurino

a las 20
Carlos Dariel
Consuelo Fraga
Nurit Kasztelan
Thiago Rocca
Ezequiel Zaidenwerg

domingo
15 de noviembre

a las 18
Carlos Ardohain
Esteban Charpentier
María Julia Magistratti
Elba Serafini
Verónica Viola Fisher

a las 20
Gerardo Curiá
Gabriela Franco
Marcelo Leites
Valeria Meiller
Liliana Ponce

organizado por
FEDRO Poesía y ccMOCA

en

Centro Cultural Moca
Av. Montes de Oca 169
BARRACAS
(a 2 cuadras de Est. Constitución)
www.ccmoca.com.ar

Coordinan: Florencia Walfisch / Ana Lafferranderie
poesia@fedrosantelmo.com.ar

auspicia

LogoStol1

 

MapaMoca

12 noviembre, 2009 at 6:10 pm Deja un comentario

Libro del día: El libro de los gatos

El Libro de los Gatos

Miauuuuuuuuuuu

Hoy queremos compartir un ronroneo hermoso, un ronroneo en verso, un bomboncito de pelos y bigotes, de papel y tinta.

Cuando llegó nos miramos cómplices.

Morrissey (nuestro gato, para quienes todavía no lo conocen) no tiene mucho material de lectura y aunque se pasea por los estantes de poesía es de esperar que no sepa lo mucho que han escrito sobre su estirpe.

Así que ahora nos honra recibir de Bajo la Luna este manjar para compartir con él que se ha ido convirtiendo, poco a poco y sin saberlo, en el alma de la librería.

Morrisey1

Yo deseo en mi hogar

una mujer sensata,

un gato que ande entre los libros,

y amigos en todo momento

-sin éstos no puedo vivir.

[Versión de Miguel Casado]

de Le Chat de Guillaume Apollinaire

incluido en este volumen

El Libro de los Gatos_chicoEl libro de los gatos

Selección y prólogo: Liliana García Carril

Editorial Bajo la luna

Poesía

192 páginas

$37

Contratapa:

MIAU

Poco hay tan esplendoroso

como besar el gato entre los ojos.

Gerardo Deniz

Como podrá apreciar el lector, no hay gato que no sea de raza y aunque se insista con que de noche todos son pardos, se pueden encontrar gatos clásicos, renacentistas, expresionistas, figurativos, cubistas, gatos pop, abstractos, hiperrealistas, psciodélicos, modernos y posmodernos, incluso objeivistas, tanto en la pintura como en la poesía, dice Liliana García Carril en el prólogo de esta edición. Compañeros silenciosos, cazadores e independientes, mascotas de brujos y hasta de dioses paganos, los gatos, tal como lo revela la compilación de poemas en este volumen, son venerados, observados e imaginados en miles de facetas diferentes a lo largo de todas las épocas y en las literaturas nacionales más variadas. Esta antología reúne a 60 poetas que han escrito sobre los felinos domésticos, en castellano y en otras lenguas, desde un anónimo monje irlandés del siglo IX hasta los bardos de los albores del siglo XXI, destilando una muestra exquisita de este frecuentado subgénero poético.

17 septiembre, 2009 at 10:44 am Deja un comentario

Fedro Poesía 27/08/09

Los invitamos a un nuevo encuentro de nuestro Ciclo de Poesía en Fedro

Paquiras-1

Este Jueves leerán:

Paula Aramburu (Rosario)

Gerardo Lewin

Lilián Cámera

Pablo Queralt

Jueves 27 de agosto a las 20 hs.

en

FEDRO

Carlos Calvo 578 (casi esq. Perú) – San Telmo

CABA

Coordinan el Ciclo

Florencia Walfisch y Ana Lafferranderie

poesia@fedrosantelmo.com.ar

22 agosto, 2009 at 5:53 pm Deja un comentario

Libro del día: AHORA O NUNCA Poesía Reunida – Ricardo Zelarayán

Ahora o NuncaAhora o nunca

Poesía Reunida

Ricardo Zelarayán

Editorial Argonauta

281 páginas

$59





Era, nomás, ahora o nunca, para editar a este secreto a voces que es Ricardo Zelarayán. Se acabó el “me prestó un amigo”, “me lo escribió mi novia en una servilleta” e, incluso para los más afortunados, el “me lo leyó la profe”.

Al alcance de la cartera de la dama y el bolsillo del caballero llega la edición de la poesía reunida de Zelarayán. Acá está todo, lo publicado, lo no publicado, lo que difícilmente sería considerado por la academia como poesía (pero ya sabemos que eso, a Ricardo, lo tiene bastante sin cuidado), lo inédito por partida doble, o triple, ya que contamos con varias versiones de un mismo poema, lo entrañable y lo desconcertante.

La Editorial Argonauta (una joyita argentina, bajo la dirección de Mario Pellegrini) apuesta por segunda vez a Zelarayán, habiendo el año pasado llevado a las librerías la inconclusa novela , o bien libro de relatos, o bien… Lata Peinada. Cabe mencionar que también es de él la versión y las notas de El Horla de Guy de Maupassant, editados también por Argonauta.

Con Ahora o Nunca llegamos al número 14 de la colección Biblioteca de Poesía que incluye nombres como: Oliverio Girondo, Aldo Pellegrini, Fernando Pessoa, Julio Llinás, Álvaro Mutis, Miguel Angel Bustos y  otros.

¡Que lo disfruten!

Fedro. Libros, Discos, Arte.

TAL VEZ NO IMPORTE TANTO. Poema inédito. (click aquí)

Solapa

Ricardo Zelarayán nació “a mediados de la década del veinte” en Paraná, provincia de Entre Ríos. Se radica desde muy joven en Buenos Aires, donde inicia estudios de medicina que abandona para trabajar como redactor, periodista y traductor. Se define como poeta pero aclara: “No soy escritor”. Publicó muy pocos libros. Una novela: La piel de caballo (1986). Los míticos fragmentos narrativos de Lata peinada, publicados por Editorial Argonauta en 2008. Y sólo dos libros de poemas. Pero poemas y textos se difundieron de mano en mano en forma casi clandestina. Así, con una circulación casi secreta de su obra por fuera de los circuitos convencionales y al margen de la industria literaria, fue reafirmando su lugar dentro de la mejor literaura argentina.

La presente edición de la Poesía Reunida de Ricardo Zelarayán incluye, además de una recopilación de los poemas que aparecieron publicados en diferentes revistas, sus dos únicos libros de poesía editados: La obsesión del espacio (1972) y Roña Criolla (1991), un libro de cuentos infantiles: Traveseando (1984) -que el autor considera parte insoslayable de su poesía- y finalmente la presentación de lo que Zelarayán ha podido recuperar de su poesía inédita, tan rica y extensa como la propia obra publicada.

Contratapa

“Desde La obsesión del espacio, su libro de poesía, este escritor ha logrado lo que él entiende por lenguaje poético: ‘la mayor condensación de una palabra en un tiempo detrminado.'”

LUIS GUZMÁN

“Desde los tiempos de la revista Literal … hasta el presente, Zelarayán se sustrajo de la cadena de montaje de la industria literaria. Así y todo, …se ha convertido en un clásico de la poesía argentina y referente ineludible de las nuevas generaciones”

SANDRO BARRELLA

“Zelarayán, como Joyce o César Vallejo, es difícil de traducir, con lo cual uno agradece haber nacido en su lengua. Sus relatos nos dicen dos cosas: que los géneros son convenciones tranquilizadoras que no sirven para nada y que un narrador que no lee poesía es un semianalfabeto. ‘La Gran Salina’, el poema que como un río atraviesa La obsesión del espacio, el libro de poemas de 1972, tiene sobre muchos de los buenos poetas jóvenes argentinos una influencia capital”

FABIÁN CASAS

Nota del diario Perfil en referencia a la edición de su Novela inconclusa, Lata Peinada, por la misma editorial en Octubre del año pasado.

Ricardo Zelarayán

Escritor en pose de combate

La aparición de “Lata peinada”, después de años sin publicar, permite reencontrase con uno de los más extraordinarios escritores argentinos contemporáneos, cuya influencia sobre las nuevas generaciones de poetas y novelistas es inmensa. Dueño de un estilo que combina la picaresca criolla con Joyce y Céline, su obra es una reflexión sobre la violencia del lenguaje

Por Fabian Casas /Fernando Molle

Seguir leyendo en: Suplemento Cultura del Diario Perfil

23 julio, 2009 at 3:44 pm Deja un comentario

Entradas antiguas


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Fedro es la más completa librería de San Telmo: libros nuevos, narrativa, ensayo, poesía, infantiles, arte, cine, teatro, revistas, viajes, textos en inglés.


Fedro tiene un espacio de arte que se renueva permanentemente, una disquería con una excelente selección de CDs nacionales e importados y un living encantador que invita a quedarse a leer o a participar de sus clásicos ciclos de lectura.


Un simpático gatito y la atención personalizada de sus dueños hacen de Fedro una librería como las de antes.

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Nuestro espacio de Arte se nutre con obra contemporánea, cercana, innovadora.



Nos especializamos en fotografía, participando del Festival de la Luz en sus últimas ediciones. Apuntamos a una fotografía íntegra y ecléctica, valorando la calidad de la obra por sobre otras cuestiones.

Jueves de Poesia

El último jueves de cada mes a las 20 hs.

Entrada libre y gratuita

Desde el año 2006 llevamos adelante nuestro ciclo de poesía en Fedro. Un ciclo sostenido netamente en los textos, donde leen cuatro poetas, el último jueves de cada mes. Además de sus propios poemas, cada invitado trae un poema de otro autor que se lee a modo de cierre. El diálogo entre los textos propios y el del autor elegido se suma al modo en que conviven y dialogan los textos de los cuatro poetas que participan.


Florencia Walfisch y Ana Laferranderie

Archivo

Ciclo de Creadores

Segunda edición del Ciclo en el que la periodista Cristina Civale entrevista a personalidades de la Cultura. Nuestros invitados en 2008 fueron: el cineasta Daniel Burman, la actriz Cristina Banegas, el periodista Gustavo Sierra (editor del diario Clarín), el dramaturgo Alejandro Tantanián, la fotógrafa Adriana Lestido y el escritor Mempo Giardinelli.