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Libro del día: El artesano del miedo: Narciso Ibáñez Menta
Volvió de la muerte y ahora es un libro
Dos fanáticos del rey del terror de la televisión argentina decidieron reunir testimonios y experiencias del gran escritor español. El resultado está en El artesano del miedo (Corregidor), una obra que sorprende con detalles, por supuesto, escalofriantes.
Fuente: Crítica Digital
Gillespi y Leandro D’Ambrosio mantuvieron durante mucho tiempo una curiosa cita semanal: “Nos juntábamos en el bar de la esquina de Radio Mitre para hablar de Narciso Ibáñez Menta”, dice el trompetista menos conocido como Marcelo Rodríguez. Todavía ni sospechaban que de esas charlas podría surgir un libro. El artesano del miedo es el título con el que la editorial Corregidor lo lanzará a las librerías a fines de este mes.
“Somos una yunta pintoresca”, aclara Gillespi, como si hiciera falta. D’Ambrosio es un periodista y coleccionista de películas de terror, investigador de temas retro de la TV y el cine (también está escribiendo un libro sobre Titanes en el ring) y la primera vez que se cruzó con Gillespi fue en el programa de preguntas y respuestas Tiempo de siembra. Allí, D’Ambrosio se alzó con el premio mayor respondiendo sobre los cinco grandes del fútbol argentino. ¿Qué hacía allí Gillespi? Respondía sobre jazz, como “invitado famoso” junto a Roberto Pettinato. Pero todavía faltaban unos años para aquellas citas en el bar de la esquina de la radio.
“Yo quedé marcado por El hombre que volvió de la muerte –dice Gillespi–. Todos los martes a las diez de la noche lo veía con mis viejos en la cama tapado con la sábana hasta la nariz. Y después me fui poniendo obsesivo, y ya de adolescente fui consiguiendo cosas raras sobre Narciso, como cintas de audio de gente que lo había grabado desde el parlante del televisor y cosas por el estilo. Ya en el 96, gracias a Fabio Manes, empecé a tener material muy interesante sobre Narciso. Y en el 98, trabajando en Canal 9, logré tener copias de El pulpo negro y le compré unas fotos increíbles al fotógrafo que trabajaba para Romay y Narciso, y así se me fue juntando un montón de material. A tal punto que decidí poner un aviso para contactarme con personas que también compartieran esta locura”. Ahí apareció D’Ambrosio; y aquel cruce casual en Tiempo de siembra empezaba a convertirse en una nueva aventura.
– ¿Ya pensaban en hacer un libro?
Gillespi: –Para nada. ¡Era una reunión de dos fans! Nos juntábamos porque sí, para hablar de Narciso e intercambiar material.
D’Ambrosio: –Una semana, uno llevaba una cosa que sorprendía al otro, y nos entusiasmamos tanto que un día, casi como un chiste, apareció la idea de juntar el material en un libro. Eso fue en 2003, y ahí comenzamos a hacer entrevistas con la gente que estuvo cerca de Narciso Ibáñez Menta. Fue un trabajo minucioso y artesanal, porque casi no hay nada de archivo de su obra.
G.: –Tuvimos la suerte de encontrar a Juan Carlos Galván –actor y amigo de Narciso–, y él nos aportó mucha data personal, que es la más difícil de conseguir y de interpretar.
– ¿Por qué es difícil de interpretar?
G.: –Porque era un tipo muy raro, que se levantaba después de las cinco de la tarde, trabajaba durante la noche y sometía a todo su equipo a esas condiciones.
D’A.: –Dicen que el sindicato de actores empezó a luchar por las horas extras a partir de los programas de Narciso, porque la gente grababa 48 horas seguidas sin volver a la casa, los actores dormían tirados en los decorados, usaba un montón de extras a los que después no les pagaba. Casi no hacía pausas en el trabajo. Incluso Diana Álvarez –su principal colaboradora durante años– nos contó que una vez se orinó encima porque él no la dejaba ir al baño.
–O sea que era muy complicado trabajar con él.
G.: –Sí, por eso mismo se ligaba algunas bromas pesadas de los actores que ya eran figuras. Por ejemplo, una vez que se había caracterizado como un Cristo lo dejaron colgado en la cruz en un decorado y se fueron durante más de dos horas a comer mientras Narciso pedía a los gritos que lo bajaran.
–Ibáñez Menta daba miedo de verdad.
G.: –Al tipo le gustaba asustar. También nos contó Diana Álvarez que para su primera entrevista laboral Narciso la citó en su casa. Al llegar allí la recibió la esposa y le indicó que pasara a un cuarto que estaba totalmente a oscuras. Desde las sombras la voz tenebrosa de Narciso le indicó que prendiera la luz, y ahí ella se pegó un susto bárbaro cuando lo vio a él caracterizado de monstruo. “Veo que la máscara funciona”, dijo Narciso.
D’A.: –Salía con el auto caracterizado y manejaba así hasta al canal. Una vez que estaba disfrazado de diablo lo paró la policía.
G.: –Es que otra de sus pasiones era el maquillaje. Él mismo se caracterizaba. Y usaba técnicas muy artesanales, por ejemplo, para simular una cara quemada se untaba dulce de leche. Fue el primero en usar máscaras de látex y lentes de contacto blancos.
–Hacía cosas grandilocuentes, pero artesanales.
D’A.: –Bergara Leumann nos dijo que Ibáñez Menta pensaba que trabajaba para la Metro y después tenía que enfrentar todas las limitaciones. Además de su talento, también se rodeó del mejor plantel técnico de la época, aunque en ese momento casi no se hacían efectos especiales.
G.: –Todos se preguntaban cómo parecían tan reales los muertos, y salían así porque ¡eran muertos de verdad! Trabajaba en la morgue diseccionando cadáveres con ¡vísceras reales! Muchos actores y técnicos se desmayaban.
–¿Fue un fenómeno de masas?
D’A.: –Llegó a hacer picos de rating históricos. En el año 60, que es cuando se empieza a medir el rating, se calculaba que El fantasma de la ópera tenía rating absoluto. O sea que estadísticamente no había nadie mirando otra cosa. Se suspendían funciones de cine durante el horario en que salía el programa. ¡Era una locura!
Libro del día: Atrapa el pez dorado – David Lynch
Atrapa el pez dorado
David Lynch
Editorial Mondadori
199 páginas
$49
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Nadie podría esperar que estas breves notas sobre cine, meditación trascendental y creatividad constituyeran la puerta de acceso al centro de gravedad de lo lynchiano, toda vez que las claves de su mundo artístico se hallan única y exclusivamente en cada escena de sus películas. En Atrapa el pez dorado, David Lynch lo reconoce varias veces: no se le dan bien las palabras. Su medio de expresión es visual. Formado en la pintura, en concreto el expresionismo abstracto, Lynch es un carpintero de la imaginación. Talla, esculpe, barniza y trabaja imágenes con la misma pasión y entusiasmo que le inspiraron desde niño los majestuosos abetos Douglas (tan queridos asimismo por el carismático agente del FBI y experto en donuts Dale Cooper). Anteriormente, el malogrado David Foster Wallace -en un artículo sublime y antológico- había descrito al autor de Twin Peaks o Cabezaborradora como un genio del cine cuyo vocabulario personal constaba de expresiones como chachi, coleguita,dabuten o coñe. El ejemplo es pertinente, aunque el tono de este libro es bien distinto y, por descontado, valioso. Las razones por las que Atrapa… merece en realidad la pena, los motivos que justifican su edición y nuestra lectura son precisamente una sencillez superlativa y una fe inquebrantable en la intuición (entendida ésta como el delicado punto donde se cruzan, refundiéndose, la emoción y el intelecto). Y al igual que sus películas sólo pueden intuirse, el propio Lynch funciona a partir de ideas entrevistas y semiescondidas, pequeños rastros de ese gran pez que nuestro director pescó con toda justicia en Terciopelo azul, Carretera perdida o Inland Empire.
Lynch atribuye a la meditación trascendental todos sus éxitos cinematográficos. No debería extrañarnos si tenemos en cuenta que las escenas más brutales de sus películas implican al espectador hasta el grado de hacerle sentir terriblemente incómodo y cómplice; es decir, que en las raíces más profundas del yo, a través de la meditación, Lynch encuentra las raíces que conectan el yo con el nosotros. Al cabo, y además de un alegato a favor de la meditación, este libro nos provee de ciertas lecciones artísticas: en un plano abstracto, que el artista dispone de un triángulo de herramientas constituido por el amor, la intuición y el tiempo; en un plano literal, que el pensamiento lógico y causal no es el pensamiento del arte. De hecho, es posible que el pensamiento lógico y causal ni siquiera sea un verdadero pensamiento.
fuente: notodolibros
Contratapa:
En “Atrapa el pez dorado” el director de cine David Lynch abre una pequeña ventana a su mente, a sus procesos creativos y a lo que le mueve a elegir ciertos temas. Se trata de un ensayo sobre el origen de las ideas y la creatividad, aplicado al universo Lynch. El punto de partida del libro es la meditación, algo que le apasiona desde hace años, y es también un compendio de ideas y pensamientos que busca formentar la creatividad. Lynch aboga por dejar trabajar a la intuición y va revelando, de forma ágil y amena, detalles sobre su carrera, sus películas, Hollywood, etc., para mostrar ciertos aspectos de su particular forma de crear, algo que resultará aún más apasionante para los adeptos al cine de este autor. Música, pintura, películas… Lynch enlaza temas y lanza ideas… esas ideas que, como ha comentado en una entrevista, “son como un gran pez que uno puede atrapar”.
Fragmentos:
“YOGUIS
Al principio, cuando veia en los libros imágenes de yoguis sentados con las piernas cruzadas en las selvas de la India, algo me hacía mirarlas dos veces. Me fijaba en las caras. No tenían la cara de un hombre que estuviera perdiendo el tiempo. Tenían la cara de un hombre poseedor de algo que yo no solo deseaba, sino que desconocía. Me atraían. Transmitían poder y dignidad y una ausencia total de miedo. Muchos de sus semblantes traslucían picardía o amor, o poder y fuerza.
Eso me hizo pensar que la iluminación debía de ser algo real, aunque yo no supiera el qué. Supuse que la única manera de intentar alcanzarla era zambullirme en el interior y ver lo que ocurría. Porque sabía que no iba a pasar en la vida superficial de L.A.”
” EL TÍTULO
Un día todavía al principio del proceso, hablando con Laura Dern, me enteré de que su actual marido, Ben Harper, es de Inland Empire, en Los Ángeles. Estábamos charlando y Laura lo mencionó de casualidad. No sé cuándo surgió, pero se lo dije: “Ese es el título de la película”. Por entonces yo todavía no sabía nada sobre la película. Pero quería titularla INLAND EMPIRE.
Mis padres tienen una cabaña de madera en Montana. Y un día mi hermano, limpiando la cabaña, encontró un álbum de recortes detrás de un armario. Me lo mandó, porque era mi álbum de cuando tenía cinco años, de cuando vivíamos en Spokane, Washington. Abrí el álbum de recortes y la primera fotografía era una vista aérea de Spokane. Y debajo podía leerse: “Inland Empire”. De modo que deduje que iba por el buen camino.”
Julia Solomonoff en Fedro
Comienza el ciclo 2009!
Cristina Civale entrevista a personalidades de la Cultura
Una charla distendida donde compartimos vino,
curiosidad y arte en construcción .
Miércoles 20 de mayo a las 19:30
GRATIS
en FEDRO Libros
Carlos Calvo 578
San Telmo
Nuestra invitada:



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Julia Solomonoff es directora de cine y guionista.
Fue asistente de dirección de Walter Salles para el film Diarios de motocicleta.
Su carrera como directora iniciada en la década del 90, tuvo uno de sus puntos máximos con la realización del largometraje Hermanas, (protagonizada por Valeria Bertuccelli) y sigue dando frutos como El último verano de la Boyita presentada en la última edición del Bafici.
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MAYO: JULIA SOLOMONOFF (Cineasta)
JUNIO: DANI UMPI (Escritor, Cantante, Artista visual)
JULIO: LEO CHIACHIO / DANIEL GIANNONE (Artistas visuales)
AGOSTO: RUBEN SZUCHMACHER (Director de teatro)
Cada mes nos visitarán además otros hacedores de la Cultura Contemporánea.
Consultar programación y fechas en www.fedro.com.ar www.trovarelamerica.org o en nuestras Comunidades Facebook
coordina Cristina Civale Escritora y periodista
www.cristinacivale.net
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Nuestros invitados durante 2008 fueron:
el cineasta Daniel Burman, la actriz Cristina Banegas,
el periodista Gustavo Sierra, el dramaturgo Alejandro Tantanián, la fotógrafa Adriana Lestido
y el escritor Mempo Giardinelli.
Daniel Burman en Fedro
El miércoles 14 de mayo de 2008 comenzamos con el ciclo :”Conversaciones con Creadores”
La periodista Cristina Civale entrevistó en nuestro living al director de cine Daniel Burman con una convocatoria impresionante!
La charla tocó varios temas: el cine joven nacional, los comienzos de Burman, su relación con la tradición judía, etc.
Con su último film (El nido vacío) recién estrenado y mientras se proyectaba el trailer de este en nuestra pared, tuvimos acceso a los pensamientos de nuestro invitado en un ámbito de intimidad y reflexión.
Esperamos el próximo mes a la actriz Cristina Banegas, confiando en la importancia del ciclo para pensar la obra de ellos, con ellos y para todos.




