La ilusión de volver a vivir
12 octubre, 2010 at 9:46 am Deja un comentario
En su nueva novela, Antonio Dal Masetto cuenta la historia de un pintor que regresa al lugar donde fue feliz para redimir el asesinato de la mujer que amó.
Un balneario del sur de Brasil es el escenario que eligió Antonio Dal Masetto para situar su más reciente novela, La culpa . A simple vista, este balneario brasileño es una localidad como tantas, un pueblo costero de unos cientos de habitantes, volcado sobre el Atlántico, con su calle principal llena de negocios para turistas y un sol a pleno que sólo de vez en cuando cede su esplendor a la intermitencia de las lluvias y a la exaltada brisa del mar.
Un balneario más que, sin embargo, para César, un pintor argentino de cierto renombre, se transforma en el lugar más importante del mundo, el lugar donde 17 años atrás encontró la felicidad, cuando recaló con su novia Lucía. Ellos estaban de aventura, lanzados a un largo vagabundeo tropical, once meses a dedo, lejos de Buenos Aires, donde se conocieron durante una muestra del artista. Lucía ya no está, y no está hace mucho, tragada a poco del regreso por las fauces de la dictadura, cuyos grupos de tareas tomaron nota de sus ideales de justicia, de su indignación solidaria, y se la llevaron de la casa de su madre, cuando ya tanto el viaje a Brasil como la relación con César habían tocado a su fin.
Ella lo dejó sin vacilar. Estaba claro que a él los reclamos exaltados por la justicia social y los derechos humanos no le interesaban. A los 35 años, César estaba centrado en lo suyo, en la exclusiva construcción de su oficio. Para ella, en cambio, nada superaba el compromiso social. Pero el recuerdo de esa chica de sólo 18 años se mantuvo vivo. Más aún, creció hasta convertirse en una obsesión, una pérdida irreparable. Esa es la clave de esta trama tejida de recuerdos, de este retrato psicológico de un ser desvalido en busca de redención: es la historia de un duelo, arropada en la anécdota de un nuevo viaje de César al pueblo costero que lo vio en plenitud, un viaje que una vez más decide realizar a dedo, aunque acaso le sobren medios para financiarse un pasaje a cualquier parte, en el que se esfuerza por rememorar, rescatar, y en cierta forma, volver a vivir los mejores momentos de su vida.
Es un duelo mal concluido, o nunca encarado; el remordimiento de no haber sabido retener a Lucía y, por lo demás, de no haber estado con ella para evitarle el horror de las mazmorras criminales, entretejido con la culpa colectiva de una sociedad que toleró la dictadura.
Aunque no sabe con certeza lo que busca, César intuye que no logrará nada en la absoluta soledad y se deja auxiliar por el colorido elenco de personajes con que lo rodea Dal Masetto: los pobladores de la aldea costera, con sus propios deseos y esperanzas, sus miedos y proyectos. Allí está un panadero convencido de que el pan es lo que ha definido la historia de la humanidad; un librero que cierra su local cada vez que César lo visita, a fin de dedicarle todo su tiempo a las absorbentes conversaciones sobre la culpa; o el jovencísimo Paulo, un mulato que lo guía a través de celebraciones paganas, fiestas de aldea y la sensualidad de una extensa lista de amigas. Y por encima de todo y de todos está el morro, una elevación natural donde César sabe que está la respuesta a sus más íntimas dudas y cuyo ascenso demora, dejándose inundar por la vitalidad de sus compañeros y la calidez de este remoto rincón del mundo que escogió para volver a vivir.
Autor: Ramiro Pellet Lastra
Fuente: ADN Cultura
Fecha: 2010-10-04
Entrada archivada en:Libros. Etiquetas:libro, narr argentina contemporanea.





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