Libro del día: Atrapa el pez dorado – David Lynch
26 junio, 2009 at 5:27 pm 3 comentarios
Atrapa el pez dorado
David Lynch
Editorial Mondadori
199 páginas
$49
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Nadie podría esperar que estas breves notas sobre cine, meditación trascendental y creatividad constituyeran la puerta de acceso al centro de gravedad de lo lynchiano, toda vez que las claves de su mundo artístico se hallan única y exclusivamente en cada escena de sus películas. En Atrapa el pez dorado, David Lynch lo reconoce varias veces: no se le dan bien las palabras. Su medio de expresión es visual. Formado en la pintura, en concreto el expresionismo abstracto, Lynch es un carpintero de la imaginación. Talla, esculpe, barniza y trabaja imágenes con la misma pasión y entusiasmo que le inspiraron desde niño los majestuosos abetos Douglas (tan queridos asimismo por el carismático agente del FBI y experto en donuts Dale Cooper). Anteriormente, el malogrado David Foster Wallace -en un artículo sublime y antológico- había descrito al autor de Twin Peaks o Cabezaborradora como un genio del cine cuyo vocabulario personal constaba de expresiones como chachi, coleguita,dabuten o coñe. El ejemplo es pertinente, aunque el tono de este libro es bien distinto y, por descontado, valioso. Las razones por las que Atrapa… merece en realidad la pena, los motivos que justifican su edición y nuestra lectura son precisamente una sencillez superlativa y una fe inquebrantable en la intuición (entendida ésta como el delicado punto donde se cruzan, refundiéndose, la emoción y el intelecto). Y al igual que sus películas sólo pueden intuirse, el propio Lynch funciona a partir de ideas entrevistas y semiescondidas, pequeños rastros de ese gran pez que nuestro director pescó con toda justicia en Terciopelo azul, Carretera perdida o Inland Empire.
Lynch atribuye a la meditación trascendental todos sus éxitos cinematográficos. No debería extrañarnos si tenemos en cuenta que las escenas más brutales de sus películas implican al espectador hasta el grado de hacerle sentir terriblemente incómodo y cómplice; es decir, que en las raíces más profundas del yo, a través de la meditación, Lynch encuentra las raíces que conectan el yo con el nosotros. Al cabo, y además de un alegato a favor de la meditación, este libro nos provee de ciertas lecciones artísticas: en un plano abstracto, que el artista dispone de un triángulo de herramientas constituido por el amor, la intuición y el tiempo; en un plano literal, que el pensamiento lógico y causal no es el pensamiento del arte. De hecho, es posible que el pensamiento lógico y causal ni siquiera sea un verdadero pensamiento.
fuente: notodolibros
Contratapa:
En “Atrapa el pez dorado” el director de cine David Lynch abre una pequeña ventana a su mente, a sus procesos creativos y a lo que le mueve a elegir ciertos temas. Se trata de un ensayo sobre el origen de las ideas y la creatividad, aplicado al universo Lynch. El punto de partida del libro es la meditación, algo que le apasiona desde hace años, y es también un compendio de ideas y pensamientos que busca formentar la creatividad. Lynch aboga por dejar trabajar a la intuición y va revelando, de forma ágil y amena, detalles sobre su carrera, sus películas, Hollywood, etc., para mostrar ciertos aspectos de su particular forma de crear, algo que resultará aún más apasionante para los adeptos al cine de este autor. Música, pintura, películas… Lynch enlaza temas y lanza ideas… esas ideas que, como ha comentado en una entrevista, “son como un gran pez que uno puede atrapar”.
Fragmentos:
“YOGUIS
Al principio, cuando veia en los libros imágenes de yoguis sentados con las piernas cruzadas en las selvas de la India, algo me hacía mirarlas dos veces. Me fijaba en las caras. No tenían la cara de un hombre que estuviera perdiendo el tiempo. Tenían la cara de un hombre poseedor de algo que yo no solo deseaba, sino que desconocía. Me atraían. Transmitían poder y dignidad y una ausencia total de miedo. Muchos de sus semblantes traslucían picardía o amor, o poder y fuerza.
Eso me hizo pensar que la iluminación debía de ser algo real, aunque yo no supiera el qué. Supuse que la única manera de intentar alcanzarla era zambullirme en el interior y ver lo que ocurría. Porque sabía que no iba a pasar en la vida superficial de L.A.”
” EL TÍTULO
Un día todavía al principio del proceso, hablando con Laura Dern, me enteré de que su actual marido, Ben Harper, es de Inland Empire, en Los Ángeles. Estábamos charlando y Laura lo mencionó de casualidad. No sé cuándo surgió, pero se lo dije: “Ese es el título de la película”. Por entonces yo todavía no sabía nada sobre la película. Pero quería titularla INLAND EMPIRE.
Mis padres tienen una cabaña de madera en Montana. Y un día mi hermano, limpiando la cabaña, encontró un álbum de recortes detrás de un armario. Me lo mandó, porque era mi álbum de cuando tenía cinco años, de cuando vivíamos en Spokane, Washington. Abrí el álbum de recortes y la primera fotografía era una vista aérea de Spokane. Y debajo podía leerse: “Inland Empire”. De modo que deduje que iba por el buen camino.”
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1. Una idea, dos imágenes y un Twitt | Kabytes | 18 octubre, 2010 a las 3:22 pm
[...] que me encuentro leyendo un libro de uno de mis directores favoritos David Lynch, denominado “Atrapa el pez dorado“, habla sobre el proceso creativo y el nacimiento de las [...]
2. Sugerencias de Libros… | | 13 agosto, 2011 a las 1:56 pm
[...] “Atrapa el pez dorado” de David Lynch, un posteo al respecto aquí [...]
3.
Maricarmen | 11 septiembre, 2011 a las 12:11 pm
me gustaría saer si esta abierto hoy domingo ,y si tienen el libro gracias